23.03.2026
7 min de lectura

El 53 % de los CFO de todo el mundo afirman ser responsables de la digitalización de su empresa. Esto no es una toma de poder, sino un cambio estructural que obliga a los consejos de administración en la región DACH a renegociar las responsabilidades.

En resumen

  • CFO como líder de la transformación: según el Wolters Kluwer Future Ready CFO Report 2026, el 53 % de los directores financieros son responsables de la digitalización de su empresa.
  • La IA como prioridad máxima: el 87 % de los CFO prevén que la inteligencia artificial será «extremadamente» o «muy importante» para el área financiera (Deloitte CFO Signals Survey Q4 2025).
  • Campo de tensión en la región DACH: el 49 % de las empresas alemanas informan de desacuerdos significativos entre el CIO y el CFO en las decisiones sobre inversiones en TI.
  • Solo el 18 % lidera: menos de uno de cada cinco departamentos financieros se considera parte de la vanguardia digital, con capacidades en tiempo real y automatización integral.
  • Telekom como modelo de referencia: Deutsche Telekom está consolidando 83 sistemas SAP en 40 aplicaciones centrales – un proyecto de transformación copresidido por el CFO, con fecha límite para 2030.

El cambio silencioso de poder en el nivel C

El Wolters Kluwer Future Ready CFO Report 2026 ofrece una cifra que generará debate en muchos consejos de administración: el 53 % de los directores financieros encuestados afirman ser responsables de la digitalización de su empresa. No «co-responsables», ni «acompañantes»: responsables. Este estudio, que entrevistó a 1.672 altos directivos financieros en más de 20 mercados, documenta un cambio tectónico en la arquitectura del consejo de administración.

Esto plantea preguntas incómodas al CEO y al CIO. ¿Quién decide sobre las inversiones en IA? ¿Quién tiene la última palabra en las migraciones a la nube? ¿Quién dirige la hoja de ruta tecnológica? La respuesta tradicional – «el CIO se ocupa de la tecnología, el CFO de los números» – ya no funciona cuando las decisiones tecnológicas más importantes son, al mismo tiempo, las decisiones financieras más importantes.

Wolters Kluwer 2026
53 %
de los CFO son responsables de la digitalización

Fuente: Wolters Kluwer Future Ready CFO Report, marzo de 2026

Por qué el CFO se convierte en estratega tecnológico

La causa de este cambio no radica en la ambición personal de algunos directores financieros. Se encuentra en la naturaleza misma de las actuales inversiones tecnológicas. Los proyectos de IA ya no son proyectos de TI. Son transformaciones empresariales con una componente tecnológica. Y las transformaciones empresariales pertenecen tradicionalmente al ámbito de competencia del CFO.

La Deloitte CFO Signals Survey Q4 2025 confirma rotundamente esta tendencia: el 50 % de los CFO encuestados de grandes empresas norteamericanas (con ingresos anuales superiores a mil millones de dólares) señalan la digitalización del área financiera como su prioridad número uno para 2026. El 87 % prevé que la IA será «extremadamente o muy importante» para su departamento. Solo el 2 % considera la IA irrelevante.

«Los CFO están señalando un cambio decisivo en su rol de liderazgo: orquestan el futuro digital y vinculan datos, tecnología, riesgo y estrategia en toda la empresa».
Maria Montenegro, CEO de Wolters Kluwer CP & ESG (Future Ready CFO Report, marzo de 2026)

Steve Gallucci, responsable del programa CFO de Deloitte en Estados Unidos, resume con precisión la dimensión operativa. En palabras similares afirma: muchos CFO adoptan tecnologías avanzadas no solo para incrementar la eficiencia en el área financiera, sino para dotar a sus organizaciones de la capacidad de reaccionar más rápidamente ante cambios en la dinámica del mercado y de los clientes. El CFO deja de ser el «guardián de los números» para convertirse en el «acelerador de la respuesta».

El problema de la región DACH: cuando el CIO y el CFO hablan sin escucharse

En la región de habla alemana, este cambio de poder adquiere una especial gravedad. Aquí, la colaboración entre TI y finanzas ha estado tradicionalmente mal estructurada. Estudios lo confirman: el 49 % de las empresas alemanas señala que las decisiones sobre inversiones en TI para nuevas tecnologías digitales provocan los desacuerdos más intensos entre el CIO y el CFO.

La fricción surge en un punto concreto: el CIO argumenta desde la necesidad técnica («Necesitamos una nueva arquitectura en la nube»), mientras que el CFO lo hace desde la amortización («¿En qué trimestre veré el retorno?»). Ambos tienen razón, pero hablan lenguajes distintos. En un entorno donde tan solo una de cada catorce empresas considera la colaboración entre TI y finanzas una prioridad estratégica, este problema de comunicación permanece sin resolver.

La consecuencia: las decisiones tecnológicas se toman bien por el CIO sin una comprensión financiera suficiente, o bien son bloqueadas por el CFO sin una comprensión tecnológica adecuada. Ambas situaciones conducen a resultados subóptimos. Lo que falta es una base común de evaluación que integre la viabilidad técnica y el impacto económico.

Precisamente aquí radica la oportunidad del nuevo perfil de CFO. Un director financiero que entienda la tecnología no como un centro de costes, sino como un generador de valor, puede tender un puente entre ambos mundos. Sin embargo, esto exige que esté dispuesto a profundizar en los detalles técnicos y que el CIO acepte renunciar a su pretensión de exclusividad en las decisiones tecnológicas.

Este problema se agrava por el cambio generacional en los niveles directivos. Los CFO más jóvenes, formados con análisis de datos y reporting en la nube, poseen una comprensión tecnológica distinta a la de sus predecesores. No quieren limitarse a aprobar presupuestos, sino participar activamente en el diseño. Entienden que un proyecto de IA no es una simple compra de software, sino un proyecto organizativo con una componente tecnológica. Esta comprensión los convierte en mejores socios para el CIO, pero también en competidores serios por la autoridad interpretativa en materia tecnológica.

En la práctica, este cambio se manifiesta en procesos de decisión concretos. Cuando una empresa invierte 20 millones de euros en una migración a la nube, hoy ya no es solo el CIO quien se sienta a la mesa. El CFO modeliza el Total Cost of Ownership (TCO) durante siete años, evalúa escenarios de amortización para el hardware on-premise y calcula los costes de oportunidad derivados de una migración retrasada. Esta perspectiva financiera modifica qué proyectos obtienen prioridad – y cuáles no.

Ejemplo práctico: el modelo de referencia de Telekom

Cómo puede materializarse en la práctica una transformación tecnológica copresidida por el CFO lo demuestra Deutsche Telekom. A principios de 2025, el grupo inició una de las consolidaciones de SAP más ambiciosas de la región DACH: 83 sistemas SAP se reducirán a 40 aplicaciones centrales. La migración sigue el enfoque SAP Clean-Core y tiene como fecha límite el año 2030.

Lo particular de este proyecto: no es una iniciativa clásica de TI dirigida desde la oficina del CIO. La consolidación afecta a toda la arquitectura empresarial: procesos financieros, gestión de la cadena de suministro y facturación de clientes. Las decisiones sobre cortes entre sistemas, armonización de procesos y priorización de inversiones requieren necesariamente la perspectiva del CFO. ¿Qué sistemas pueden fusionarse sin asumir riesgos operativos? ¿Cómo se distribuyen los costes de inversión a lo largo de cinco años? ¿Dónde se alcanza el punto de equilibrio (break-even) para cada fase de la migración?

Para otros consejos de administración de la región DACH, la transformación de Telekom constituye un ejemplo a seguir porque muestra: los mayores proyectos de TI son, al mismo tiempo, los mayores proyectos financieros. Necesitan ambas perspectivas en el órgano decisorio – no secuencialmente, sino simultáneamente.

La brecha del 82 %: qué le falta aún al CFO

No obstante, el informe de Wolters Kluwer también revela la otra cara de la moneda: solo el 18 % de los equipos financieros se considera parte de la vanguardia digital, con capacidades en tiempo real, automatización masiva y optimización continua. El 82 % aún no ha llegado a ese nivel. Esto significa que muchos CFO asumen la responsabilidad de la digitalización sin dominar ellos mismos las herramientas digitales que necesitan para ello.

Esta brecha resulta peligrosa. Un CFO que debe dirigir inversiones en IA, pero que aún gestiona los cierres mensuales de forma manual, enfrenta un problema de credibilidad. Antes de asumir la responsabilidad de la digitalización de la empresa, debe completar la digitalización de su propio departamento.

Concretamente, esto implica: reporting financiero en tiempo real en lugar de informes trimestrales; auditorías de cumplimiento automatizadas en lugar de listas de comprobación manuales; análisis predictivos para las previsiones de tesorería en lugar de proyecciones basadas en Excel. Solo cuando el departamento financiero opera digitalmente podrá el CFO dirigir con credibilidad la agenda digital de toda la empresa.

Tres ámbitos de acción para los consejos de administración de la región DACH

1. Establecer una gobernanza conjunta de inversiones: El CFO y el CIO evalúan juntos los grandes proyectos tecnológicos. El CIO aporta la evaluación de viabilidad técnica; el CFO, el caso de negocio con el Total Cost of Ownership, el cálculo de amortización y el análisis de riesgos. Las decisiones se toman en el Steering Committee, no en conversaciones individuales con el CEO.

2. Digitalizar el departamento financiero como faro: Antes de que el CFO asuma la responsabilidad de la digitalización de la empresa, debe transformar su propio departamento. Reporting en tiempo real, consolidación automatizada, previsiones impulsadas por IA: el departamento financiero como escaparate de lo que es posible en toda la organización. Esto genera credibilidad y, al mismo tiempo, proporciona la base de datos para tomar mejores decisiones de inversión.

3. Definir KPI conjuntos: El CIO y el CFO necesitan un lenguaje común. Technology Business Management (TBM) es un marco que traduce los costes de TI en categorías empresariales. Si ambas partes utilizan las mismas métricas, se reduce la fricción y se aceleran las decisiones. En lugar de decir «necesitamos más presupuesto para la nube», el CIO podrá afirmar: «Cada euro adicional invertido en la nube reduce el coste por transacción en tres céntimos».

Deutsche Telekom muestra hacia dónde va el camino. Las empresas que integran estrategias tecnológica y financiera toman mejores decisiones de inversión y ejecutan los proyectos con mayor rapidez. Las empresas que gestionan ambos ámbitos de forma separada pierden valiosos meses en bucles internos de coordinación.

Qué significa esto para el CEO y el CIO

El ascenso del CFO a estratega tecnológico no es un juego de suma cero. El CEO gana un segundo interlocutor tecnológico en el nivel C, que evalúa las inversiones de forma distinta al CIO. El CIO gana un aliado que profesionaliza la argumentación del caso de negocio para los proyectos tecnológicos. La condición previa es que los tres roles acuerden una gobernanza conjunta.

En la práctica, esto significa: Steering Committees conjuntos para grandes inversiones tecnológicas, en los que el CIO aporte la viabilidad técnica, el CFO la evaluación financiera y el CEO la orientación estratégica. Nada de decisiones individuales, nada de bloqueos por veto, nada de presupuestos paralelos (shadow budgets).

Para los consejos de supervisión, este desarrollo tiene otra implicación: en la sustitución de puestos directivos, la comprensión tecnológica se convierte en un requisito obligatorio – no solo para el CIO, sino también para el CFO. Los directores financieros que consideran la tecnología una lengua extranjera quedarán progresivamente rezagados en los próximos años.

La tendencia también tiene implicaciones para la remuneración directiva. Si el CFO contribuye de forma medible a la transformación digital, sus objetivos deben reflejarlo. Los KPI tradicionales del CFO, como el margen de flujo de caja y la ratio de capital circulante, ya no bastan. Indicadores de madurez digital, tasas de automatización y Time-to-Value de las inversiones tecnológicas deben integrarse en el acuerdo de objetivos de un director financiero moderno.

Para los consultores de recursos humanos y las firmas de Executive Search, el perfil de requisitos ya está cambiando de forma perceptible. Los mandatos para puestos de CFO en sectores intensivos en tecnología exigen cada vez más experiencia en estrategia de TI, gestión de datos o transformación digital. El experto financiero puro se convierte en la excepción, mientras que el estratega financiero con afinidad tecnológica pasa a ser la norma.

Conclusión

El CFO como estratega tecnológico no es una moda pasajera. Es la consecuencia lógica de un mundo en el que las decisiones tecnológicas más importantes son, al mismo tiempo, las decisiones financieras más importantes. El 53 % de los CFO ya lo han comprendido. La pregunta para la región DACH es si el resto del 47 % – y los CIO y CEOs que los acompañan – lograrán adaptarse con suficiente rapidez.

El primer paso no es una reestructuración organizativa, sino una cita: el CFO y el CIO se reúnen y definen qué decisiones tecnológicas tomarán conjuntamente, qué criterios de evaluación aplicarán y cómo resolverán los conflictos. Todo lo demás se deriva de ahí.

Preguntas frecuentes

¿Asume el CFO la función del CIO?

No. El CFO amplía su rol con aspectos estratégicos tecnológicos, pero no sustituye la dirección operativa de TI del CIO. Las responsabilidades se redistribuyen en decisiones de inversión de gran envergadura, pero la implementación técnica sigue correspondiendo al equipo del CIO.

¿Qué competencias necesita el CFO como estratega tecnológico?

Una comprensión básica de la economía de la nube, de las estructuras de costes de la IA y de los principios de arquitectura de TI. No se requiere conocimiento de programación (coding), pero sí la capacidad de evaluar casos de negocio técnicos y formular las preguntas adecuadas.

¿Cómo resuelven las empresas el conflicto entre CFO y CIO?

Mediante estructuras de gobernanza conjuntas. Los Steering Committees para grandes inversiones tecnológicas, en los que ambos roles están representados en igualdad de condiciones, se han demostrado eficaces en la práctica. La clave es un modelo de evaluación compartido que integre criterios técnicos y financieros.

¿Cómo se mide el éxito de la transformación impulsada por el CFO?

A través de tres indicadores: Time-to-Value de las inversiones tecnológicas (meses entre la decisión y el impacto empresarial medible), grado de madurez digital del departamento financiero (porcentaje de procesos automatizados) y puntuación de alineación entre las estrategias de TI y finanzas (medible mediante encuestas periódicas a los grupos de interés).

¿Es relevante esta tendencia también para la mediana empresa?

Especialmente para la mediana empresa. En empresas de 500 a 5.000 empleados, a menudo no existe un CIO independiente – la dirección de TI reporta directamente al CFO. Aquí, la fusión entre responsabilidad financiera y tecnológica ya es una realidad, aunque generalmente falta su profesionalización estratégica.

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Fuente de imagen: Pexels / Tima Miroshnichenko (px:5717546)

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